La atención: herramienta clave
para la transformación interior

La experiencia de la
impulsividad

Muchos hemos tenido la experiencia de generar gran cantidad de sufrimiento en nosotros mismos y en los demás con nuestra forma impulsiva y poco gentil de reaccionar. A pesar de que reiteradamente nos hemos propuesto cambiar, cada vez que se presenta una situación que consideramos desagradable o “injusta”, volvemos a saltar con ira a imponer nuestra particular forma de ver las cosas.

¿Por qué es tan
difícil cambiar?

¿Por qué nos resulta tan difícil cambiar? La razón es que la reactividad emocional, la agitación, la impaciencia y la ansiedad, son hábitos “grabados” en capas muy profundas de la mente, que a fuerza de repetirlos se vuelven la forma “natural” de reaccionar. Para que un cambio de comportamiento sea sostenible en el tiempo, es necesario debilitar progresivamente el viejo patrón y entrenarse en el nuevo hábito mental. No se trata de aprender algo nuevo, se trata de entrenarse en una nueva forma de abordar las situaciones.

La Transformación

"Es posible salir del círculo vicioso de la mente distraída a través del entrenamiento de la atención, el cual permite observar en uno mismo, sin juicio, nuestros procesos mentales."

Práctica Meditativa

La raíz de la
mente dispersa

Al analizar la forma como usualmente respondemos a las situaciones podemos ver que hay mucha reactividad emocional, inflexibilidad e incapacidad para conectar con los otros, agitación y confusión. La raíz de toda esta confusión está en que no hemos desarrollado la atención enfocada, tenemos una mente dispersa y acelerada, que no solo se deja llevar por los pensamientos, sino que los alimenta con más pensamientos.

Bases para un
nuevo hábito

La práctica de la meditación budista demuestra que es posible salir de ese círculo vicioso de la mente distraída y confundida a través del entrenamiento de la atención, el cual permite desarrollar la capacidad para observar en uno mismo, sin juicio, nuestros procesos mentales y ver cómo se dispara la reactividad, los hábitos y condicionamientos.

La experiencia de millones de personas indica que, este entrenamiento, junto con el desarrollo de la capacidad de darse cuenta y el discernimiento, aplicados momento a momento, son las bases para establecer, a largo plazo, nuevos hábitos que permiten abordar todas las situaciones de una manera más inteligente y sana.